Earth
LA MONTAÑA, ESE COLOSO
INEXPUGNABLE POR CONQUISTAR
VOLCANES ACTIVOS. GLACIARES SIN HUELLA. CIMAS QUE TE DESAFÍAN Y TE CONVIERTEN EN ALGUIEN QUE NO VOLVERÁ A SER IGUAL.

VOLCANES ACTIVOS. GLACIARES SIN HUELLA. CIMAS QUE TE DESAFÍAN Y TE CONVIERTEN EN ALGUIEN QUE NO VOLVERÁ A SER IGUAL.
Somos Tierra
Escalada en alturas de vértigo, descubrir el mundo en esquí de travesía, cumbres que se ganan metro a metro. Del Peñón de Ifach al Naranjo de Bulnes, de los Pirineos a los fiordos árticos — la tierra como territorio que se conquista con las manos. Explora con esquís los grandes volcanes, de Chile a Nueva Zelanda pasando por Japón.
Proyectos
Estos son los desafíos que te esperan en EARTH. Cada uno es una vía distinta hacia la misma cima: ponerte a prueba donde la montaña no perdona. Elige tu terreno —hielo, roca, nieve o ceniza volcánica— y empieza a moverte hacia la versión de ti que todavía no conoces.
¿ya te has dado cuenta?
Solo existen 14 «ochomiles» en todo el planeta, todos concentrados en el Himalaya y el Karakórum, entre Nepal, Pakistán, India y China. El primero en caer fue el Annapurna en 1950; el último, el Shisha Pangma, no se conquistó hasta 1964. Hasta hoy, menos de 50 personas han logrado escalar los 14 sin oxígeno suplementario — una cifra más reducida que la de astronautas que han caminado sobre la Luna.
En 2018, el esquiador Vivian Bruchez y otros pioneros del esquí extremo abrieron líneas en el Annapurna y el Everest descendiendo con esquís desde cotas por encima de los 8.000 metros, algo impensable hace una generación. Cada metro de descenso en esas paredes se hace con un margen de error de centímetros: la diferencia entre una línea perfecta y una caída de cientos de metros es la anchura de un esquí.
Se calcula que hay alrededor de 1.500 volcanes potencialmente activos en el planeta, y unos 50 entran en erupción cada año. De esos, solo un puñado —como el Villarrica en Chile, el Fuji en Japón o el Ruapehu en Nueva Zelanda— permiten subir hasta el cráter y bajar esquiando por sus laderas de ceniza y nieve, sintiendo el calor de la tierra bajo los pies mientras desciendes.
El Naranjo de Bulnes (Picu Urriellu) fue conquistado por primera vez en 1904 por Pedro Pidal y Gregorio Pérez «El Cainejo» tras varios intentos fallidos. Hoy, más de un siglo después, sus paredes de caliza de hasta 550 metros siguen poniendo a prueba a escaladores expertos, con vías que requieren entre 6 y 10 horas de ascensión técnica pura — una cifra que apenas ha cambiado a pesar de un siglo de avance en material y técnica.










